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Los tiburones de Shark Tank México no pudieron batear: B-Bat se anotó una inversión de 3 millones

"La pasión y nostalgia de Aleksei Báez lo inspiraron para fundar B-Bat, su empresa de ‘béisbol para todos’ que conquistó a Shark Tank México."

Al emprendedor mexicano Aleksei Báez le encantaba jugar béisbol cuando era niño, recuerda. Al crecer se convirtió en licenciado en Finanzas y olvidó cuánto le gustaba sostener un bat. Una casualidad le despertó de golpe la nostalgia por el deporte, y ese fue su motor para crear B-Bat, su propia empresa de jaulas de bateo y ‘béisbol para todos’, un concepto que los tiburones de Shark Tank México simplemente no pudieron batear: le invirtieron 3 millones de pesos.

Hace unas décadas, el béisbol estaba entre los deportes favoritos de los mexicanos. Con el tiempo, la tradición beisbolera se fue diluyendo hasta casi desaparecer en la zona centro del país. Todo lo contrario, al norte y sureste, donde el gusto y la pasión por este deporte perduran hasta hoy.

“B-Bat es un concepto deportivo que nace cuando trabajaba en una empresa de logística. Un cliente me comenta que jugaba béisbol, yo recordé que de niño también lo jugaba y me encantaba. Entonces me invitó y, cuando llegué a batear, hice el ridículo”, cuenta Aleksei, fundador y CEO de la empresa.


“Y entonces lo entendí: yo dejé de practicar béisbol porque en México solo hay lugares muy de nicho o especializados, muy profesionales; no existe algo intermedio. ¿Y si hago un lugar donde la gente pueda ir a divertirse, a practicar o a mejorar sus habilidades como profesional? Y entonces nació B-Bat”, relata.


¿Qué es B-Bat y cómo crecieron tan rápido?

Un local de B-Bat es un espacio que alberga múltiples jaulas de bateo y máquinas lanzadoras de pelotas, para que los usuarios comiencen a batear o perfeccionen sus habilidades. Las personas solo necesitan reservar su espacio e ir, pues “aunque no sepas nada de béisbol ni hayas agarrado un bat en la vida”, cuentan con personal capacitado que te enseña todo lo necesario para empezar.

“Cuando llegas, tu pitcher asignado se adapta a tu nivel de bateo. Si no sabes nada, él te enseña desde cero: a pararte, sostener el bat y hacer tus primeros tiros. Si ya has practicado, puedes ir a divertirte y tirar batazos con tus amigos. O si ya eres avanzado tenemos entrenamientos profesionales para perfeccionar”, explica Báez.


Aleksei cuenta que la idea recién se empezó a gestar en mayo de 2021. “En junio empezamos a buscar local y para el en 1 de julio abrimos nuestra primera sucursal. Fueron solo 2 meses y estábamos en plena pandemia. Fue complicado, pero aquí estamos, con 5 sucursales operando, una próxima a abrir, nuestra primera franquicia vendida, y con los tiburones de Shark Tank México de socios”.


‘Béisbol para todos’, la base del negocio

El fundador de B-Bat cuenta que cuando lanzaron el concepto tenían una idea “muy profesional” del deporte, y querían dirigirlo a jugadores en activo. Sin embargo, un bateador inesperado les hizo replantear el negocio:


“Al poco tiempo empezaron a llegar clientes de todas las edades. En la primera semana nuestro cliente de mayor edad fue señor de unos 85 años, que llegó con bastón y dudoso de caminar. Me pregunta si puede entrar a batear. ‘Sí, claro, pásele’, le dije. Entonces entra, le pega dos o tres batazos y cuando sale me dice: ‘Hace 65 años fui seleccionado nacional y representé a México, y desde entonces nunca más había bateado’. Simplemente nos cambió la visión”.


Fue entonces cuando Báez decidió integrar la parte recreativa o amateur en B-Bat: “Por eso nuestro lema es ‘béisbol para todos’, en todos los sentidos. Actualmente tenemos nuestra línea recreativa y nuestra línea profesional de béisbol”.


De la jaula de bateo al estanque de tiburones: Shark Tank México

Aleksei es egresado de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC), donde ofrecen varios programas para desarrollar emprendedores y potenciar sus proyectos. En 2021, cuando apenas tenían seis meses de operación, la universidad los postuló para Shark Tank México. “No hubo una respuesta”, cuenta Báez. Primer strike.

Cuando supo que buscaban emprendimientos novedosos para la octava temporada, el creador de la empresa beisbolera vio una segunda oportunidad al bat. Entonces, envió de nuevo la solicitud y esta vez todo salió de maravilla: los contactaron sorprendentemente rápido. Al emprendedor le tocó pitchar frente a los tiburones Alejandro Litchi, Karla Berman, Alejandra Ríos, Marisa Lazo y Amauri Vergara.


“Una vez que me dicen ‘es tu turno’ y se abren las puertas, tengo muy grabada la imagen de Alejandra, que estaba justo enfrente. Ella tiene una sonrisa muy característica, muy cálida. Recuerdo que se abrieron las puertas, la veo de frente, me sonríe… y eso me dio mucho alivio, me dio valor, ¡y me fui pa’lante con todo!”.


Él sabía que, de entrada, tenía perdida una potencial inversión de Marisa Lazo porque, como recalcó en el programa, es “enemiga de las franquicias”. No obstante, decidió mencionarlo abiertemente, “porque es parte de mi negocio y no lo puedo ocultar. Los inversionistas, los socios, deben saber todo y tener el panorama claro, y ellos deciden si invierten”.


Por otro lado, recuerda que las preguntas de Karla Berman fueron las más difíciles. “Eran cuestiones más objetivas, más estructuradas, enfocadas a lo financiero y muy precisas, porque es su especialidad. Y lo pregunta directo: ¿Cuál es el ingreso? ¿De dónde sacas la valuación? ¿Cómo es que valúas la empresa en más de 30 millones de pesos? ¿Cómo haces el cálculo?… Es ruda, fue increíble“.


Los tiburones de Shark Tank México no pudieron batear a B-Bat

Báez cuenta que su estrategia fue “tirar alto para que ellos me ofrecieran bajo y quedar en medio”. Explica que su propuesta inicial fueron 3 millones de pesos por el 7% de la empresa.

“Hicimos nuestra valuación ligeramente más alta, tomando en cuenta las sucursales que están confirmadas para abrirse, así como las proyecciones de crecimiento para los próximos 5 años”, detalló.

Tras una demostración de bateo, donde los tiburones Ale Ríos, Alejandro Litchi y Amauri Vergara hicieron gala de su habilidad para batear, ¡B-Bat se anotó un jonrón!


Amauri Vergara fue el primero en levantar la mano para hacer una oferta, seguido de Alejandro Litchi. Marisa confirmó que estaba fuera, al igual que Ríos. Y, por último, Karla Berman se sumó al proyecto: una inversión final de 3 millones de pesos a cambio del 10% de la empresa.


“Lo recuerdo como un flashazo, me quedé como pasmado. Cuando yo hice mi planeación sabía que el punto intermedio era donde quería llegar. Y llegué”.


Reveló que la dinámica fue toda una hazaña, ya que no había forma de meter una jaula de bateo al foro, ni de sacar a los tiburones a una jaula externa. Así que tuvo que tomar un gran riesgo: montar un set con equipo básico y confiar en que ninguna de las pelotas lanzadas por los sharks se estrellara contra el carísimo equipo de producción.


La inversión se destinará a desarrollar máquinas lanzadoras con tecnología mexicana

El capital conseguido en Shark Tank México será para impulsar el desarrollo de sus propias máquinas lanza pelotas, una de las ramas de negocio que ya tiene B-Bat.


“La primera semana teníamos una jaula de bateo con una máquina que lanzaba apenas a 50 millas (unos 80 kilómetros) por hora. Hoy nosotros hacemos las máquinas, tenemos sensores que miden velocidad, altura, rotación, fuerza y mucho más. Es una tecnología muy completa que no había en México y que queremos perfeccionar. También estamos desarrollando sensores más precisos”, explicó.


La firma ya tiene convenios y colaboraciones con equipos infantiles, juveniles y profesionales, así como con algunas marcas deportivas como proveedores de equipo especializado. “Estamos picando piedra, buscando fortalecer la marca”, apunta el entusiasta emprendedor.


El capital de Shark Tank México también servirá para promover la inclusión

Uno de los pilares de la firma es hacer su concepto accesible a cualquier persona, y esta inyección de capital también les ayudará a mantener sus políticas y adaptaciones enfocadas a la inclusión.


“Nuestro lema es ‘béisbol para todos’, por eso somos las únicas jaulas de bateo en México – y no sé si en el mundo- con pelotas para personas invidentes, las cuales emiten un pitido. Tenemos todos nuestros menús en braille y todos los empleados, absolutamente todos, toman clases de lenguaje de señas, para poder comunicarse con cualquier visitante por igual”.


El joven financiero destaca que “esta parte no representa, en sí, un negocio para nosotros; porque los clientes con estas necesidades son muy pocos. En esencia no es redituable, pero sabemos que los hacemos sentir bienvenidos y capaces. La idea es que cualquiera pueda batear, ¿no? Entonces hay que hacer que el béisbol sí sea para todos“.

Por supuesto, también hay planes de expansión:


“Nuestra perspectiva de crecimiento es ir hacia las zonas donde más se juega este deporte, es decir, el sur y el norte de México. Curiosamente nacimos en el mero centro del país, en la Ciudad de México (CDMX), donde no es tan común este deporte, pero aquí también es donde está reviviendo la nostalgia por el béisbol”, concluye.

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